Artículo original de José Manuel Fernández (Spidey) publicado en Marca Player el 8 de agosto de 2011. Lo reproduzco aquí dado mi interés personal por la historia de la retroinformática y más concretamente las publicaciones que le dedicaron un rincón en sus páginas a nuestro querido MSX.
En este caso, se menciona la publicación Input MSX que luego se convirtió en Input Micros hasta su completa desaparición.


Corría el año 1984 cuando la editorial Marshall Cavendish publicaba INPUT, una enciclopedia de la microinformática que se vendía por fascículos en el Reino Unido. Partiendo de esta particular premisa, Planeta DeAgostini se hizo con los derechos de explotación de su contenido, donde crearía una serie de revistas especializadas muy enfocadas al mundo de la programación para los sistemas de 8 bits. Así, un año después vería la luz INPUT SINCLAIR, para poco después hacer lo propio INPUT COMMODORE e INPUT MSX, quedándose fuera de este trinomio inicial los todavía jóvenes Amstrad CPC. Llamaba la atención el hecho de que todas estas publicaciones tuvieran un acentuado paralelismo dentro de lo que eran sus primigenios contenidos, donde de forma excelente se nos explicaban mil y una cosas referentes a hardware y software, con decenas de listados de útiles programas en Basic y Ensamblador. Por supuesto, estos programas estaban enfocados de forma correcta a la máquina tratada por la revista en cuestión, siempre con un concepto eminentemente aleccionador. El lenguaje utilizado, la soberbia maquetación, el particular estilo de las imágenes que adornaban las páginas…todo en las revistas INPUT destilaba un halo de profesionalidad y buen hacer a todas luces impagable, en gran medida gracias a la edición original de Marshall Cavendish. ¡Hasta teníamos tira humorística de la mano del gran César Astudillo «Gominolas»!
Curiosamente, el tema de los videojuegos apenas se tocaba en los primeros tiempos de estas revistas…lo máximo que podíamos encontrar eran un par de páginas donde las referencias a los últimos lanzamientos eran bastante parcas. El paso de los años evidenció que Planeta se iba quedando sin material de Marshall Cavendish en pos de seguir imprimiendo su eficaz curso de programación (aparte de que los pocos colaboradores que a nivel interno poseía la editorial, como el eficaz Pepe Vila, no daban abasto con lo que ya de por sí hacían), por lo que la situación comenzó a invertirse, llenándose las INPUT cada vez más de videojuegos. Este particular se acentuó sobremanera en la versión MSX de la revista, donde el anhelo de los usuarios por conocer más acerca de los programas provenientes de Japón y un suculento acuerdo publicitario con Serma (distribuidora por aquellos entonces de la todopoderosa Konami) hicieron que el ocio electrónico fuera ocupando cada vez más espacio en el magazín.
SERMA, la distribuidora de Konami en España cerró un contrato publicitario con la revista Input MSX para promocionar sus productos que tenían una gran demanda entre los usuarios del estándar japonés y más concretamente entre sus potenciales lectores. Además, en 1986, SERMA abrió Konami Shop en Madrid a finales del año 1986 y se mantuvo abierta hasta 1988.
Precisamente fue este particular el que convirtió la edición MSX en la más longeva de las tres publicaciones. INPUT SINCLAIR sucumbió con veintisiete números a sus espaldas, con una falta de ventas acuciada sin duda a la más que popular y añorada MicroHobby. Sin embargo, los entornos del Commodore 64 apenas propiciaban competencia, pero fue culpa del escaso impacto de esta máquina por tierras españolas el que INPUT COMMODORE cerrara también en su número 27. Aún con todo, INPUT MSX llegó a alcanzar al treintena de ejemplares, no sin antes haber perdido gran parte de su identidad a base de publicar páginas y páginas de avances y reviews donde la calidad de la redacción brillaba por su ausencia. Salvo por las maravillosas portadas de Luis Royo, nada que ver con los viejos tiempos. La última superviviente de la estirpe INPUT tuvo que abrocharse el cinturón, remodelándose de una manera que, por decirlo suavemente, chocaba por deshonrosa. El fiel lector usuario de MSX veía cómo la revista cada vez le dedicaba más y más espacio al por entonces incipiente Atari ST, algo a todas luces bochornoso para una revista centrada en un único estándar. Así pues, el contenido de la publicación pasó a ser un caótico batiburrillo de artículos sobre videojuegos, donde los análisis bailaban sin ton ni son, con un nulo orden entre análisis, noticias y trucos. INPUT MICROS (que así pasó a llamarse el experimento) sólo llamaba la atención por las excelentes capturas de los videojuegos…poco más.
Pero, atentos a lo que se viene ahora, un final, digno del mismísimo Quentin Tarantino:
Lo peor de todo es el capítulo final, verdadero ejecutor de esta aventura informática de Planeta DeAgostini. Según cuenta la historia, al por aquellos entonces redactor jefe de INPUT se le vio en el popular mercado de San Antonio bregando con juegos piratas, en su mayoría títulos de Konami para MSX y MSX2. Esto llegó a oídos de los directivos de Serma (recordemos: distribuidora de Konami), la cual amenazó con demandar al personal y retirar toda la publicidad de la revista, la mayor fuente de inversión de la que disponían. El asunto se «cerró» de forma privada, ofreciendo INPUT no pocas páginas de publicidad gratis…Todo esto no pasaría a más si la gente de Konami no se hubiera enterado de todo este meollo. Ya de por sí cabreados al descubrir cómo en Europa se saltaban a la torera la inexpugnable protección que debería significar el vender sus famosos videojuegos en formato cartucho, el remate de todo esto fue hacer la indignación aún más mayúscula, hasta el punto de que la empresa nipona salió del todo escaldada con esta situación, rechazando distribuir en España sus productos de forma oficial y dejando a Serma en la estacada. Estos últimos aguantaron poco tiempo, agarrándose a la distribución de los juegos de CodeMasters…mientras que INPUT MICROS acabó cerrando el chiringuito dos números después de que al jefe de redacción se le diera la patada, ante el más absoluto de los despropósitos en los que se habían convertido. Una auténtica pena de la que, para el recuerdo, quedarán esos gloriosos primeros números.
¡Increíble! ¿Un redactor jefe de una publicación vendiendo copias pirata de los juegos de tu patrocinador? ¿Cómo podía ser?. ¿Quién sería esa persona que menciona José Manuel en su artículo?
He estado buscando información y solamente he encontrado un comentario de un tal megasoft en el que dice que trabajó para Planeta DeAgostini, en la revista Input MSX haciendo mapas para juegos como Salamander y The Treasure of Uşas. Comenta que vendía juegos MSX en el Mercat de San Antoni, pero al desconocer su nombre no podemos saber si es ese «redactor jefe» que vendía copias pirata.
Según comentó Álex Diges (director de Input MSX/Micros) en la entrevista que le hice, con la llegada de un tal Manuel Pérez se enterró en la cementerio de la memoria todas las publicaciones que Input. ¿Sería motivado por este rocambolesco episodio?
