Siempre he visto con preocupación cómo las vivencias de una persona se desvanecen con ella cuando llega el momento de partir de esta vida. Hay muchas personas cercanas que ya no están a las que me gustaría preguntarle muchas cosas, pero lamentablemente ya no es posible.
Y yo quisiera, en la medida de lo posible, dejar registradas en MSXBlog algunas de mis experiencias vitales a lo largo de casi cuarenta años disfrutando del MSX, porque quizá a alguien le interesen y además puede ser una manera de conocerme mejor a título póstumo cuando ya no esté con vosotros.
A raíz de un comentario que he leído hoy en nuestra página de facebook, me he acordado de una anécdota viejuna que será la que de comienzo a la serie que he denominado Píldoras de mi historia. Mi deseo es compartir con vosotros algunas anécdotas que he vivido alrededor del MSX, tanto de antaño cuando era un niño como más actuales.
Vamos a ello:
El maravilloso sonido SCC, ese sonido del que MSX-Club hablaba tanto y del que alababa la calidad de sus ocho canales polifónicos (así recuerdo haberlo yo leído en la revista). En aquel entonces, cuando se estrenó con Nemesis 2 en 1987, yo no tenía el suficiente dinero para abordar la compra de un cartucho y mucho menos uno con sonido SCC (más caro).
Tenía un vecino que vivía en un bloque detrás del mío llamado Josué. Este chico no estaba en mi grupo de amigos. De hecho, la mayoría de los niños del barrio no nos juntábamos mucho con él (o mejor dicho, él no se juntaba con nosotros) porque no era nada futbolero sino que le atraían deportes alternativos más americanos como el monopatín o el surf. En aquel entonces él tenía un MSX Philips de primera generación y me enteré por otro amigo del barrio llamado Héctor que tenía ¡el Nemesis 2 original en cartucho! He de decir que hasta ese momento yo solamente había jugado a Nemesis 2 en su versión pirata en disco creada por Martos. Esta versión cargaba sin sonido alguno porque requería el uso de un cartucho SCC conectado al MSX para que sonara como el juego original.



Imaginaros mi ilusión al saber que iba a tener ese juego en mis manos y podría por fin saber a qué sonaba el SCC. De manera que Héctor intermedió con Josué y le preguntó si no le importaría prestarme el cartucho durante un tiempo. Y así fue: me lo cedió durante un tiempo que no recuerdo si fue un par de semanas.
Recuerdo que era viernes por la tarde. Enseguida me fui a casa a probarlo. El fin de semana empezaba de manera inmejorable. Así que conecté el juego en mi Philips NMS 8250 pero enseguida me di cuenta de que algo raro pasaba. El juego solo sonaba con PSG. ¡No me lo podía creer, no había sonido SCC! Probé a cambiar el juego de slot y nada, todo seguía igual. Soplé el cartucho haciendo uso del truco milenario que llena de humedad los contactos y los oxida con el tiempo pero que entonces era como hacer magia, pero no hubo suerte.
Me tocó conformarme con tres canales de sonido PSG. Pero esto no era del todo malo, ya que las melodías que sonaban en los altavoces de mi televisor aún así eran espectaculares. No cabe duda de que la diferencia de haber estado jugando a Nemesis 2 sin sonido alguno era abismal. Me dije a mí mismo que Konami lo había vuelto a hacer bien (otra vez).
Así que aunque me las prometía muy felices, el sonido del SCC siguió siendo un misterio para mí. Y lo sería hasta entrar en la década de los 2000 cuando gracias a la emulación pude por fin saber las maravillosas melodías de Konami que me había perdido durante tantos años.
Recuerdo que aproveché el préstamo para exprimir al máximo el cartucho, jugando ese muchísimo ese fin de semana. Entonces no lo terminé, ni tampoco recuerdo hasta qué nivel conseguí llegar. Lo que sí se es que el viaje espacial fue maravilloso a pesar de no estar acompañado de melodías con ocho canales de sonido. Llegó el momento de devolver con pena y resignación el cartucho a Josué el cartucho soñando con la posibilidad futura de tener algún día otro megaROM de Konami entre mis manos.
